¿A qué llamamos “actitud”? – podríamos
definirla como una energía generada en nuestra mente y que se proyecta al
exterior determinando la posición que uno adopta frente a sí mismo, a los
demás, en sus actividades, en sus proyectos o metas, en fin, frente a la vida
misma.
Todas las personas en el
mundo tienen sus propias metas y sueños. Joven o viejo, hombre o mujer, blanco
o negro, rico o pobre, todos tienen el deseo de vivir la vida de la mejor
manera que sea posible. Tratar de tener éxito es un comportamiento humano
intrínseco que no presta atención a factores superficiales y emocionales.
Estamos hechos para querer algo más, para mejorarnos a nosotros mismos y para
ser mejores personas de que lo que fuimos ayer. ¿Cómo se puede triunfar en la
vida? Esta es una pregunta común que uno se hace muchas veces. La respuesta
depende de cómo te ves a ti mismo. Tú te conoces a ti mismo más que a nadie.
Esto significa que puedes tener la mejor respuesta dentro de ti y nadie más
puede acercarse a la respuesta correcta de lo que tú puedes. Sin embargo,
siempre hay algo que puedes hacer para asegurarte de que encontraras la
respuesta.
Muchas personas dejan de
lado la importancia de la actitud, piensan que realmente no pasa de ser un
sentimiento o una predisposición para lo que puede suceder. Sin embargo, la
actitud va mucho más allá, llegando a determinar los resultados que obtenemos
ante lo que deseamos lograr.
Por esta razón, es muy
valioso cuidarnos de mantener una actitud positiva cuando se trata de
enfrentarnos y actuar en pro a nuestro sueños
y propósitos.
La
actitud se puede comparar con un motor con el cual puedes reducir la velocidad
o aumentarla para seguir hacia adelante.
La actitud es el único
método seguro que tienes para tener éxito en la vida y al final todo se reduce
a qué tan bien te las arreglas. Siempre debes tener en cuenta que en el camino
hacia el éxito tu actitud determina qué y cuántas cosas puedes hacer. Este es
el responsable de guiar tus aptitudes; pero cuando la actitud se infecta por el
orgullo, puede llegar a ser tan inútil como un auto abandonado el cual ha
quedado a merced de la corrosión a través del tiempo. Ya sea que lo hagas o no
depende principalmente de qué actitudes poseas.
Ejemplos de actitudes:
·
Determinación, la
cual aprendiste cuando siendo un niño pequeño te levantabas después de cada
tropiezo.
·
Fortaleza, la
cual descubriste cuando aprendiste a limpiar tus lágrimas y a continuar después
del dolor de la caída.
·
Coraje, que
has adquirido a medida que aprendiste a hacer frente a los peligros de tu
entorno y sociabilidad, que comenzaste a adquirir tan pronto como supiste
hablar y a comunicarte con los demás.
Existen múltiples
posibilidades de manejo y presentación para la actitud. Entre otras cosas, la
actitud es motivación (o desmotivación), y es concentración (o dispersión), y
es relajación (o tensión), y es firmeza (o titubeo, debilidad), y es alegría (o
tristeza), y es claridad (o ambigüedad), y es seguridad (o duda). De cada uno
depende el lugar que adopte, si positivo o negativo. De ello también dependerán
los resultados y las consecuencias.
Si miramos a nuestro alrededor veremos
que los triunfadores no solo combinan inteligencia y capacidad o estudios para
lograr el éxito, ¡le agregan una buena dosis de actitud positiva!. Tienen
temple de ganadores, buscan y consiguen el éxito, se esfuerzan y no decaen ante
los tropiezos; al contrario, se reincorporan con más brios. Son personas que se
han enfocado su actitud de tal manera, que todas sus acciones, pensamientos y
esfuerzos convergen hacia un tema en particular: el objeto de su foco. Y
finalmente tienen éxito!
La actitud negativa hace
experimentar una sensación de fracaso. Aunque no es sencillo cambiar de
actitud, es muy probable que las actitudes positivas que hemos relacionado con
experiencias exitosas se repitan convirtiéndose en costumbre, y en cambio las
actitudes negativas relacionadas con sentimientos de fracaso, cesen.
La sensación de fracaso crea
una modificación en el comportamiento, y en cambio la sensación de éxito, provoca
una estabilización en el comportamiento. Esta sensación exitosa de
reconocimiento estabilizará y hará que se repita el comportamiento deseable.
La
aptitud viene de la mano con tu actitud. Todos nacemos con una cesta llena de
aptitudes que normalmente llamamos talento.
Todos tenemos determinadas
"actitudes" ante los objetos que conocemos, y formamos actitudes
nuevas ante los objetos que para nosotros son también nuevos.
Las aptitudes son nuestro
potencial para aprender las habilidades que se desarrollan y perfeccionan a
través del tiempo. Nosotros llamamos a esto crecimiento. Cuando comienzas a
aprender y comenzar a utilizar tus talentos para tomar el control de tu
entorno, comienzas a enlazar un conjunto particular de aptitudes. Lo que
funciona, tú lo continúas usando. Cuando no es así, te esfuerzas por cambiarlo.
Sin embargo, las aptitudes por sí solas no pueden llevarte a través de todo el
camino hacia el éxito. Es totalmente dependiente de la propia naturaleza de las
actitudes que poseas. Por lo tanto tu actitud y no tu aptitud determinaran tu
éxito.
Tú simplemente te encargas
de buscar lo que necesitas para tus actos, y la ley de atracción te ayudará
creando los senderos del éxito que debes recorrer. La paciencia y la calma te
ayudan a mantener una armonía interna, que finalmente te mantendrá en la onda
de la actitud positiva.
Por otro lado, tu mente se
expande y se aclara para buscar soluciones y caminos que te ayuden a llegar a
tu objetivo.
YULY
MEZA MARCANO CI V-10.811.734
No hay comentarios:
Publicar un comentario